20161230

Felices fiestas







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En estos tiempos que estamos pasando, muchas familias recibirán la Navidad de una forma más humilde que otros años. Para todas esas familias les dedico un cuento lleno de esperanza y de ilusión.

Esa ilusión hace el milagro de convertir lo sencillo en lo verdaderamente importante.

Para todos muy feliz Navidad.

La caravana.

Todos dormían en la casa. Aquella Nochebuena no era todo lo buena que debería haber sido. Miguel llevaba casi un año en paro desde que la fábrica cerró por la crisis.

Ana se esforzó para sacar una cena de Nochebuena de lo poco que tenía. Habían sacado el Belén y el árbol del desván y Daniel se había pasado toda la tarde jugando con los envoltorios de las figuras y con una oveja del Portal.

Todos dormían en la noche más mágica del año. Dormían sin saber que los humildes regalos del árbol cobran vida en Navidad.

Ese año el regalo de Daniel era una caravanita. La pequeña caravana no se sentía digna de ser un regalo de Navidad y el resto de regalos y adornos sabían que el pequeño Daniel esperaba con ilusión el momento de buscar bajo las ramas del árbol.

La Estrella miraba a la caravanita con tristeza. La desilusión que Daniel sentiría por la mañana destrozaría el corazón del pequeño juguete. Habló con algunos adornos y todos intentaron preparar a la caravana para lo que pasaría por la mañana.

Todos bajaron hasta las ramas inferiores del árbol y le hicieron compañía. La vieja bola de cristal, gorda y brillante, le explicó a la caravana que ese era un año muy duro.

- "Muchos años tengo y nunca han faltado nuevos adornos en el árbol. Este año nos han sacado a los viejos a respirar porque no hay dinero para comprar nuevos."

Así hablaba la vieja bola tratando de hacer comprender a la caravana que, aunque fuera un pobre regalo, tenía la responsabilidad de hacer feliz a un niño.

Amaneció y la luz entró tímidamente por la ventana de Daniel. Poco a poco se fue haciendo más brillante hasta que despertó al pequeño.

Daniel se desperezó pausadamente, sin prisas, abriendo un poco los ojos. Se fijó en la pared de su habitación y vio el dibujo que había hecho para Navidad en la guardería. Se acordó de que era Navidad y se despejó de golpe. Corrió al cuarto de sus padres gritando:

- "Ya es Navidad, ya es Navidad."

Miguel y Ana se levantaron y bajaron con Daniel al salón para buscar debajo del árbol. Ana sufría pensando en la desilusión de Daniel cuando viera que no había consolas ni aquellos juguetes espectaculares que se anuncian en la tele.

Llegaron al pie del árbol y Daniel se arrojó al suelo buscando. Sus ojos rastreaban las ramas, sus manos tocaban todo.

De repente Daniel se fijó en la pequeña caravanita y dio un enorme grito.

- "¡Mira mamá! ¡Una caravana!"

Confundido y titubeante Miguel le preguntó:

- "Pero.... ¿De verdad te gusta?"

Y dando saltos por el salón con la caravana en una mano y la vieja bola en la otra dijo:

- "¡Mira papá! Mirando por la bola se ve la caravana como con los espejos de tu coche."

Daniel era un niño feliz con su pequeña caravana y la vieja bola. Pasó toda la mañana corriendo y mirando la bola. Hacía maniobras marcha atrás y sus padres le contemplaban intentando disimular las lágrimas que aparecían en sus ojos.

Así es como se ve la Navidad desde los ojos de la ilusión ayudada por una vieja bola de cristal. Pongamos una bola de cristal en nuestra Navidad para poder apreciar lo que de verdad es un gran regalo; nuestros amigos y nuestras familias.

Lo encontré en el muro del Facebook de un buen amigo.

* * * 


Mis frases preferibles: 

"El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices"
                                                                        -Oscar Wilde-


äma® ©Pläcentin☼Es

20161228

Para qué sirve la fiebre??

















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La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un síntoma de muchas de ellas, ya sean de tipo infeccioso, inflamatorio o de cualquier otra etiología.


Consiste en la elevación de la temperatura normal del cuerpo situada entre los 36,5º C y los 37º C (aunque estos valores pueden cambiar según la hora del día, según la época del año o según la edad de la persona). Así se puede decir, en general, que hay fiebre cuando se tiene una temperatura rectal por encima de 38º C, oral por encima de 37,5ºC o axilar por encima de 37ºC.


Pero ¿tiene alguna utilidad además de ser un síntoma indicativo de que algo no va bien? 



¿Para qué sirve la fiebre?
El organismo mantiene una temperatura constante gracias a un centro termorregulador, localizado en una parte del cerebro llamada hipotálamo. Cuando ese centro, por diferentes causas, establece una temperatura más elevada, se produce la fiebre.


Los estímulos que provocan que el hipotálamo eleve la temperatura corporal forman parte de un mecanismo adaptativo de autodefensa frente a las enfermedades y aquí radica su utilidad. Sus funciones son:


· Poner una barrera a la proliferación de los agentes invasores.


· Aumentar la efectividad de los glóbulos blancos.


· Ahorro energético.


Así es, cuando aumenta la temperatura corporal, el sistema inmunitario funciona de manera más efectiva. Por contra, la mayor temperatura hace que los agentes patógenos se resientan en su proliferación e incluso que dejen de reproducirse.


Por otro lado, el dolor de cabeza, la sensación de cansancio y demás molestias causadas por la fiebre contribuye a que el cuerpo permanezca en reposo, letárgico, ahorrando unas energías que se aplican directamente a combatir la enfermedad.


¿Y cómo hace el hipotálamo para regular la temperatura?

Puede hacerlo de dos maneras diferentes:


· Aumentando o disminuyendo la producción de calor por el organismo, tarea que recae sobre todo en el hígado y el sistema muscular.


· Regulando los mecanismos de conservación o pérdida de calor, por medio de cambios en la circulación de la sangre en la piel y por la sudoración.


Para que el hipotálamo ponga en marcha los mecanismos que aumentan la temperatura corporal, debe ser estimulado. Uno de los estímulos son las sustancias conocidas como pirógenos.


Éstos pueden ser exógenos o procedentes del exterior, como es el caso de algunas moléculas componentes de las bacterias y otros microorganismos, que al ser detectadas desencadenan el proceso. También pueden ser endógenos o procedentes del interior, como es el caso de algunas sustancias excretadas por los glóbulos blancos, para indicar, precisamente, que se solicita un aumento de temperatura.


Y… ¿por qué se producen escalofríos durante un proceso febril? 



Si sube la temperatura ¿a qué obedece la sensación de frío?

Uno de los mecanismos nombrados es el de los cambios circulatorios. Y, en efecto, nuestro organismo hace que se estrechen los vasos sanguíneos de las extremidades, de tal modo que aparecen transtornos de irrigación que son interpretados como frío. En esta situación, los neurotransmisores le indican al hipotálamo que la temperatura corporal es demasiado baja y éste para contrarrestarla eleva la temperatura corporal.


Si el proceso es violento, es decir, si el cuerpo reacciona con potencia ante la agresión exterior, el desfase térmico sensación-realidad es tal que se mantiene la sensación de frío —y de ahí los escalofríos— combinada con un estado febril.


Nota sabionda 1: Habitualmente la temperatura es algo más baja a primera hora del día, en torno a las 6 de la mañana, y alcanza su máximo entre las 4 y las 6 de la tarde.


Nota sabionda 2: El efecto bactericida de los antibióticos es mayor durante la fiebre.

* * *



Consejos para bajar la fiebre sin medicamentos: 

Si tienes fiebre (o tu hijo), evidentemente querrás bajarla lo más rápido posible, aunque la fiebre tiene una función: se cree que una temperatura corporal mayor que la habitual estimula el sistema inmunológico y mata agentes infecciosos. Por eso, existen buenas razones para dejar que la fiebre siga su curso normal, por lo menos durante un tiempo. Sin embargo, deberás controlarla para que tú o tu niño estén lo más cómodos posible, mientras el sistema inmunológico hace su trabajo. 

Afortunadamente, hay remedios caseros que pueden ayudar.



Con un baño caliente o tibio. 
Empieza con un baño caliente y pídele a la persona con fiebre que entre y se relaje mientras la temperatura del agua empieza a bajar lentamente. Como la temperatura del agua baja lentamente, la de la persona también lo hará al mismo tiempo.

El agua no deberá estar demasiado fría, porque la temperatura corporal no debe bajar demasiado rápido.


Con calcetines húmedos. 
Este método es más efectivo durante la noche. Toma un par de calcetines de algodón puro del largo suficiente para cubrir los tobillos y mójalos bien con agua corriente fría. Escurre el exceso de agua y ponte los calcetines. Cúbrelos con otros calcetines de lana pura para que se aíslen térmicamente. La persona con los calcetines puestos debe estar en cama durante el resto de la noche. También deberá estar cubierta con una manta.

Casi todos los niños cooperarán, porque empezarán a sentirse más frescos al cabo de unos cuantos minutos.

Este tratamiento es un enfoque naturopático tradicional. La teoría es que los pies fríos estimulan un aumento en la circulación y una mayor respuesta del sistema inmunológico. El resultado es que el cuerpo genera calor y termina secando los calcetines y enfriando el cuerpo. Este tratamiento también puede aliviar la congestión de pecho.

Con una toalla húmeda. 
Toma 1 o 2 toallas de mano y dóblalas a lo largo. Remoja las toallas en agua muy fría o con hielo. Escurre el exceso de agua y envuelve la toalla en la cabeza del paciente, alrededor de su cuello, tobillos y muñecas. No pongas toallas en más de dos áreas al mismo tiempo, es decir, ponlas alrededor de la cabeza y de los tobillos, o ponlas alrededor del cuello y de las muñecas. De lo contrario, la temperatura podría bajar demasiado.

Las toallas frías extraen calor del cuerpo y pueden bajar la temperatura general. Pon otra toalla cuando esta se seque o ya no esté tan fría y no brinde alivio. Puedes repetir este proceso las veces que sean necesarias.


Reduce la ingesta de alimentos. 
Lo que dicen de “no alimentar la fiebre” tiene algo de verdad, según recientes estudios científicos. La energía del cuerpo no debe desperdiciarse en la digestión, porque debe usarse para controlar la infección causante de la fiebre.


Toma sopa. 
Si bien puedes tomar caldo de pollo solo, también puede tomar sopa de pollo con arroz y vegetales. Ciertos estudios han demostrado que la sopa de pollo en realidad tiene propiedades medicinales. También ayuda a mantenerse hidratado.

Asegúrate de incluir una buena fuente de proteína de fácil digestión como los huevos revueltos o el pollo (añade unos cuantos trozos al caldo de pollo).


Bebe abundante agua. 
La fiebre puede causar deshidratación, cosa que puede empeorar los síntomas. Para evitar la deshidratación, bebe mucha agua o una solución rehidratante oral. Llama a tu doctor antes de empezar a beber una solución especial y pídele que te aconseje. Ten preparada una lista de los síntomas, la cantidad que tú o tu niño han estado comiendo, bebiendo y las temperaturas más altas de la fiebre. También lleva un registro de la frecuencia con la que cambias los pañales o, si el niño es de más edad, la frecuencia con la que orina.

Si estás amamantando a tu bebé, procura hacerlo lo más que puedas, porque tu leche le aportará nutrientes, líquidos y bienestar.

Los niños (y tú) podrían disfrutar de las paletas heladas para mantenerse hidratados. Eso sí, evita el exceso de azúcar. Busca paletas de fruta 100% naturales, paletas italianas, yogur congelado o sorbetes. ¡No te olvides del agua pura!

Toma un té herbal antipirético. 
Puedes comprar estos tés hechos o hacerlos tú mismo. Solo agrega 1 cucharadita de la hierba deshidratada por cada taza de agua. Deja macerar la hierba en agua hervida durante 5 minutos y dale sabor con limón y miel. Evita echarle leche, porque los lácteos tienden a aumentar la congestión. En el caso de niños pequeños, reduce las hierbas a ½ cucharadita y asegúrate de que el té enfríe. En el caso de bebés, no les des té, a menos que te lo recomiende tu médico. Prueba un té herbal de las siguientes hierbas:

Albahaca sagrada (la albahaca común funcionará, pero no tanto).

Corteza de sauce blanco
Menta o hierbabuena
Caléndula
Hisopo
Hoja de frambuesa
Jengibre
Orégano
Tomillo

Debes saber cuándo llamar a tu médico. La temperatura corporal puede variar durante el día, pero se considera que la normal es de 37 °C (98,6 °F). La recomendación para bebés de menos de 4 meses es que si su temperatura rectal llega o supera los 38 °C (100,4 °F), deberás llamar inmediatamente a un médico. En el caso de niños de cualquier edad, si su temperatura rectal llega o supera los 40 °C (104 °F), deberás llamar inmediatamente a un médico. Los bebés de más de 6 meses con una fiebre de 39,4 °C (103 °F) también deben ser evaluados. Si tu niño tiene fiebre junto con alguno de los siguientes síntomas, llama a tu médico (o a los servicios de emergencia) lo más pronto posible:


Apariencia de enfermo o falta de apetito

Irritabilidad
Somnolencia
Signos notorios de infección (pus, descargas, erupciones veteadas)
Convulsiones
Dolor de garganta, sarpullido, dolor de cabeza, rigidez de cuello o dolor de oído
Otros signos poco frecuentes que deberás observar y buscar atención médica si aparecen:
Llantos o sonidos agudos o parecidos a los balidos de las focas
Respiración dificultosa o la presencia de un color azulado alrededor de la boca, dedos de las manos o de los pies
Hinchazón en la parte superior de la cabeza del bebé (la parte blanda llamada “mollera”)
Cojera o falta de movimiento




Opta por las frutas saludables. Escoge frutas, tales como las bayas, la sandía, la naranja y el melón. Estas son ricas en vitamina C, que puede ayudar a combatir infecciones y a bajar la fiebre. También ayudan a mantenerse hidratado.
Evita los alimentos pesados, grasosos o aceitosos como los hechos a la brasa o fritos. También evita los alimentos picantes como las alitas de pollo, el pepperoni o las salchichas.


Mis frases preferibles: 

"Nunca, bajo ninguna circunstancia, tome una pastilla para dormir y un laxante la misma noche." ~ Dave Barry
                                 ....Pero sobre todo, tenga en cuenta que…

"Si el apellido de su médico es Google, es el momento de obtener una segunda opinión."


 ©Pläcentin☼Es